Lun–Jue y Sáb 8:00–21:00 · Vie 8:00–19:00 (444) 898 99 98 · contacto@fundacioncastanon.com · EN
Primer plano de los ojos de una mujer
Oftalmología · 8 min de lectura

Ojo seco: por qué ocurre y cómo se trata con luz pulsada

Sentir arenilla, ardor o vista cansada al final del día rara vez es "solo cansancio". Detrás del ojo seco suele haber un problema concreto y tratable: unas glándulas del párpado que dejaron de funcionar bien.

El ojo seco es uno de los motivos más frecuentes de consulta oftalmológica, y en México su presencia es notable: distintos estudios en población nacional reportan síntomas compatibles con ojo seco en un rango que va del 40% a más del 50% de las personas evaluadas, con mayor frecuencia en mujeres y con la edad.[1] A pesar de lo común que es, sigue siendo un padecimiento mal entendido: mucha gente asume que se trata simplemente de "falta de lágrima" y que con unas gotas basta.

La realidad, según el consenso internacional más aceptado (el informe TFOS DEWS II), es más matizada. El ojo seco es una enfermedad multifactorial de la superficie del ojo en la que la película lagrimal pierde estabilidad, lo que genera molestias, visión fluctuante y, con el tiempo, daño en la superficie ocular.[2] Y en la mayoría de los casos el problema no es la cantidad de lágrima, sino su calidad.

¿Por qué se produce el ojo seco?

Nuestra lágrima no es solo agua. Tiene una capa de aceite (lípidos) que la cubre por fuera y evita que se evapore demasiado rápido. Ese aceite lo producen unas glándulas diminutas ubicadas en el borde de los párpados, llamadas glándulas de Meibomio.

Cuando estas glándulas se obstruyen o dejan de funcionar bien —una condición conocida como disfunción de las glándulas de Meibomio, o DGM— la lágrima se evapora antes de tiempo. El ojo, aunque produzca lágrima suficiente, queda desprotegido. Por eso el TFOS DEWS II identifica a la DGM como la principal causa del ojo seco evaporativo, que es la forma más común.[2]

Factores como el uso prolongado de pantallas (que reduce el parpadeo), el ambiente seco, los cambios hormonales, ciertos medicamentos y la edad favorecen que estas glándulas se deterioren.

¿Cómo se diagnostica? El papel de la meibografía digital

Aquí está la diferencia entre tratar los síntomas y tratar la causa. Para saber por qué un ojo está seco, no basta con escuchar las molestias: hay que ver el estado de las glándulas de Meibomio. Eso es lo que permite la meibografía.

La meibografía es una técnica de imagen no invasiva que utiliza luz infrarroja para fotografiar la estructura interna de las glándulas del párpado, sin contacto ni molestia para el paciente.[3] En la imagen se puede ver cuántas glándulas quedan, si están acortadas, dilatadas o si algunas ya se perdieron. Es una herramienta objetiva y repetible, lo que la vuelve especialmente útil para clasificar la severidad y para medir si un tratamiento está funcionando con el paso del tiempo.[3]

En Fundación Castañón el diagnóstico del ojo seco se apoya en un meibógrafo digital: la imagen de las glándulas es la que guía la decisión de tratamiento, en lugar de recetar gotas "a ciegas".

Tratamiento con luz pulsada intensa (IPL)

Cuando la meibografía confirma que las glándulas de Meibomio están comprometidas, uno de los tratamientos con mejor respaldo es la luz pulsada intensa (IPL, por sus siglas en inglés). Consiste en aplicar pulsos de luz sobre la piel alrededor de los párpados; ese estímulo genera calor que ayuda a destapar las glándulas, mejora la calidad del aceite que producen y reduce la inflamación del borde palpebral, de modo que la lágrima vuelve a cubrir mejor la superficie del ojo.

La evidencia sobre IPL ha crecido de forma importante. Revisiones sistemáticas y metaanálisis recientes, que reúnen múltiples estudios controlados aleatorizados, concluyen que la IPL mejora tanto los síntomas como los signos del ojo seco por DGM —incluyendo la estabilidad de la lágrima— con un perfil de seguridad favorable y efectos secundarios generalmente leves y transitorios.[4][5] En la mayoría de los protocolos el tratamiento se realiza en dos a cuatro sesiones espaciadas por semanas,[4] y el número exacto se ajusta a cada paciente según la severidad observada.

En Fundación Castañón el tratamiento se realiza con el equipo Eye-Light® de Espansione Group, que combina la luz pulsada (IPL) con una tecnología complementaria de fotobiomodulación (LLLT o "modulación de luz") aplicada mediante una máscara que cubre ambos párpados. Estudios comparativos de dispositivos basados en luz muestran que ambas tecnologías son seguras y eficaces para mejorar los síntomas de la DGM, y que utilizarlas de forma conjunta busca potenciar el resultado.[6]

El papel de los lubricantes entre sesiones

La IPL trabaja sobre la causa; las lágrimas artificiales acompañan el proceso cuidando la superficie del ojo mientras las glándulas mejoran. Entre sesión y sesión, en Fundación Castañón se indican gotas lubricantes de la línea Systane® (Alcon), formuladas para el alivio del ojo seco.

Conviene entender el rol de cada cosa: las lágrimas artificiales alivian los síntomas y protegen la superficie ocular, pero por sí solas no corrigen la disfunción de las glándulas.[7] Por eso el enfoque más completo combina ambas estrategias —tratar la causa con IPL y sostener el confort con lubricación— en lugar de depender únicamente de las gotas.

Cuándo consultar al médico

El ojo seco leve puede manejarse con hábitos y lubricación, pero conviene una valoración oftalmológica si presentas:

  • Sensación de arenilla, ardor o cuerpo extraño que persiste más de algunas semanas
  • Visión borrosa que mejora al parpadear
  • Ojos rojos o irritados de forma frecuente
  • Lagrimeo excesivo paradójico (el ojo lagrimea mucho pero sigue sintiéndose seco)
  • Molestia al usar lentes de contacto que antes tolerabas bien
  • Sensibilidad a la luz o fatiga visual marcada al final del día

Un diagnóstico temprano permite proteger las glándulas de Meibomio antes de que se pierdan, ya que su daño avanzado no es reversible.

Preguntas frecuentes

¿El ojo seco se cura?

El ojo seco suele ser una condición crónica, por lo que más que hablar de cura se habla de control. Con el diagnóstico correcto y un plan sostenido, la mayoría de las personas logra reducir sus molestias y proteger la superficie del ojo a largo plazo.

¿Cuántas sesiones de luz pulsada IPL se necesitan?

Depende de la severidad. En la literatura los protocolos suelen ser de dos a cuatro sesiones espaciadas por semanas; el número exacto lo define el oftalmólogo tras la valoración con meibografía.

¿La luz pulsada IPL duele?

Es un procedimiento generalmente bien tolerado. La mayoría de los pacientes describe una sensación de calor o pequeños destellos, sin necesidad de anestesia. Los efectos secundarios reportados son leves y transitorios.

¿Las gotas lubricantes son suficientes para el ojo seco?

Las lágrimas artificiales alivian los síntomas y son parte del tratamiento, pero cuando el origen es la disfunción de las glándulas de Meibomio no corrigen la causa. Por eso suelen combinarse con tratamientos que actúan sobre las glándulas.

Perspectiva clínica

Sección dirigida a profesionales de la salud.

El abordaje del ojo seco evaporativo por DGM se beneficia de una estadificación objetiva previa al tratamiento. La meibografía infrarroja aporta información morfométrica reproducible (dropout glandular, tortuosidad, acortamiento) que, integrada con pruebas funcionales (tiempo de ruptura lagrimal, osmolaridad, tinciones de superficie y cuestionarios OSDI/SPEED), permite fenotipar al paciente y seleccionar candidatos a terapias basadas en luz.[3]

La evidencia acumulada en metaanálisis de ensayos controlados aleatorizados respalda la IPL como intervención eficaz sobre síntomas (OSDI, SPEED) y signos (TBUT, calidad del meibum) en DGM, con seguridad favorable; los protocolos habituales contemplan de dos a cuatro sesiones y suelen potenciarse con expresión glandular.[4][5] Los estudios comparativos entre IPL y LLLT sugieren beneficios en ambas modalidades, con un racional para su uso combinado.[6] La lubricación de mantenimiento se conceptualiza como terapia adyuvante de superficie, no como monoterapia etiológica en el fenotipo evaporativo.[7] La respuesta debe monitorizarse con parámetros objetivos y meibografía seriada.

Si tienes molestias persistentes de ojo seco, vale la pena conocer la causa. El equipo de Oftalmología de Fundación Castañón puede valorarte con meibografía digital y explicarte qué plan se ajusta a tu caso: agenda una valoración o escríbenos por WhatsApp.

Referencias

  1. Hernández-Zimbrón LF, et al. Síndrome de ojo seco: una revisión de la literatura (prevalencia en población mexicana). Revista de la Facultad de Medicina UNAM. 2021. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0026-17422021000500046
  2. Craig JP, Nichols KK, Akpek EK, et al. TFOS DEWS II: Informe de definición y clasificación del ojo seco. Tear Film & Ocular Surface Society. 2017. https://www.tfosdewsreport.org/report-informe_de_definicin_y_clasificacin_de_tfos_dews_ii/48_36/es/
  3. Pult H, et al. Meibomian gland assessment in routine ophthalmology practice (meibografía infrarroja). PMC. 2023. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9964065/
  4. Peira E, et al. Effectiveness and safety of intense pulsed light therapy for dry eye symptoms due to meibomian gland dysfunction — A systematic review and meta-analysis. Acta Ophthalmologica. 2025. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12069959/
  5. Miao S, et al. Intense pulsed light (IPL) therapy for meibomian gland dysfunction (MGD)-related dry eye disease: a systematic review and meta-analysis. Lasers in Medical Science. 2022. https://link.springer.com/article/10.1007/s10103-022-03690-1
  6. Comparison of Light-Based Devices (IPL vs LLLT) in the Treatment of Meibomian Gland Dysfunction. PMC. 2023. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10401307/
  7. Labetoulle M, et al. A Decade of Effective Dry Eye Disease Management with Systane Lubricant Eye Drops. Clinical Ophthalmology. PMC. 2021. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8200152/